Morelia, Michoacán, a 29 de abril de 2026.- Lo que debería ser una carrera de ascenso para el deporte de alto rendimiento en Michoacán se ha convertido en una carrera de obstáculos burocráticos para Sandro Emiliano Zavala, Diego Bautista Calderón e Iván Camilo Martínez, jóvenes medallistas de la disciplina de bádminton, quienes alzaron la voz para denunciar la carencia de espacios dignos y el incumplimiento en el pago de becas económicas que les fueron prometidas por instituciones como la Comisión Estatal de Cultura Física y Deporte.
Con medallas de plata y bronce colgando de sus cuellos, obtenidas en la pasada Olimpiada Nacional, los atletas relataron el panorama que enfrenta día con día todo el equipo estatal, integrado por 20 jóvenes. La problemática principal, señalan, radica en la Comisión Estatal de Cultura Física y Deporte (CECUFID), institución que, según dijeron, lejos de facilitar su preparación, les limita el acceso a las instalaciones incluso en periodos previos a competencias fundamentales.
“Nos quitan días de entrenamiento a nada de las Olimpiadas. Es horrible para cualquier deportista”, lamentó Sandro. Los jóvenes describieron que, cuando logran acceder a los espacios de la CECUFID, se encuentran con canchas sucias y resbalosas que no cumplen con los estándares de alto rendimiento. “Nos tratan como si fuéramos un deporte recreativo; no nos dan el cuidado que merece una selección estatal”, añadieron.
Ante este bloqueo institucional, los deportistas tuvieron que buscar apoyo fuera del organigrama deportivo del estado. Fue a través del diputado local Hugo Rangel, del Partido del Trabajo (PT), que lograron gestionar espacios en el complejo deportivo "Servando Chávez", perteneciente al Ayuntamiento de Morelia, donde actualmente practican por las mañanas para no interrumpir su ciclo de preparación.
La crisis no es solo de infraestructura, sino también financiera. Según el testimonio de los jóvenes, las autoridades les prometieron estímulos económicos de 10 mil pesos por medalla de bronce, 20 mil por plata y 30 mil por oro. Sin embargo, la realidad ha sido otra: “El año antepasado gané dos medallas y hasta ahorita no he recibido ni un peso”, denunció uno de los seleccionados.
En otro caso documentado, de una beca de 10 mil pesos ganada en 2023, la autoridad solo entregó 2 mil pesos, dejando el resto en el limbo administrativo. Todo esto, señalan, ocurre a pesar de que en cada acto de abanderamiento les reiteran su compromiso con el deporte.
Ante el vacío gubernamental, son los padres de familia quienes sostienen el sueño olímpico de estos jóvenes. Se estima que cada familia debe desembolsar entre 15 mil y 20 mil pesos por competencia para cubrir gastos. Esta situación, advierten, es un factor de desánimo que pone en riesgo la permanencia de los talentos en el deporte, dejándolos vulnerables en un contexto estatal donde las juventudes carecen de alternativas sólidas frente a la violencia.
Indicaron que mientras los discursos oficiales hablan de apoyo integral, la realidad del bádminton en Michoacán se resume en rifas, colectas y la gestión de políticos locales para conseguir una cancha donde entrenar.
Por su parte, el diputado Hugo Rangel indicó que presentó una iniciativa ante el Congreso local, la cual pretende que los municipios destinen el 3 por ciento de su presupuesto a infraestructura deportiva y al apoyo directo a deportistas.